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Botella, Harmonie
La vida de Harmonie es una vida llena de sufrimientos, alegrías y cambios. Muchos cambios. Nieta de refugiados españoles se educó en Francia donde le transmitieron el sentido de la justicia y de la libertad. En Toulouse, cursó estudios universitarios, que tuvo que convalidar con muchas dificultades en España, debido a una burocracia férrea. Pocas personas saben, ya que Harmonie no quiso nunca alardearse de sus diplomas, que es una mujer con dos licenciaturas, un sin fin de cursillos (debido a su carrera docente). También dio conferencias sobre la Condición de la Mujer en la Obra de Molière, y el Cuento en las clases de Francés, lengua extranjera (universidad de Barcelona). En esa época empezó a publicar artículos de didácticas en Le Francais dans le Monde (Revista Internacional de Didáctica) y su relato Annie La Douce en una de las revistas de la Escuela Oficial de Idiomas de Alicante. En el 98, Harmonie vio su trabajo de Profesora Agregada de Francés, truncado por una intervención con mal resultado.
Es entonces cuando empieza a escribir su primer libro en Castellano: Ojos que no ven. Por desgracia, por motivos que muchos conocen este libro tiene muy poca difusión: la autora firmó un contrato de 1500 ejemplares y salieron al mercado a lo mejor unos trescientos que se agotaron inmediatamente. Mientras tanto sigue publicando cuentos, poesías y artículos en las revistas Webalia, El Celador, Mucho Cuento, Cuentos Selectos, Voces, El Rincón del Voluntariado, La Explanada, Las Palmeras, Frutos del tiempo, Pacomova, El Cervantes Virtual. También tuvo la suerte de ser publicada por la revista americana Baquiana. Creó con su amiga Cleides Leal la asociación de escritores ANUESCA a pesar de los malos vientos que soplaban por las laderas.
Poca ayuda, poca consideración y fuertes críticas no le impiden promover una asociación y una revista literaria que son hoy día lo mejorcito de la provincia. Conociendo a Harmonie, Anuesca no estará nunca de capa caída.
Feminista y abogado del diablo, Harmonie colabora, cuando sus quehaceres se lo permiten con la ONG Amunod, cuya sede se encuentra en Alicante.
Como Harmonie es una luchadora empedernida, está intentando actualmente, con la ayuda de sus abogados, sacar a la luz y llevar a juicio a las personas que más daño le hicieron últimamente: sus cirujanos y su primer editor. Estos quebraderos de cabeza le impiden escribir el tiempo que lo deseara. Pero sabemos ya que este invierno publicará unos cuentos infantiles dedicados a su nieto: Cuentos para Rubén.
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