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La historia oculta, al igual que el humo del tabaco, las voces de esta novela. Pero la Historia, como todos sabemos, suele ser excluyente, porque no sólo le escamotea al pasado lo fabuloso sino también la verdad, hermosa o terrible, que no conviene a su discurso. Esta novela de Froilán Escobar parte de una minuciosa búsqueda testimonial. Por ese camino ahonda -o más bien descarna- en el fragor de los comienzos de la revolución cubana. El relato entra así, con crudeza y vocación polifónica de voces, en el juego de personajes históricos como el Che y Fidel Castro, sin amputarle a ese humo vericueteante del tabaco que todavía los envuelve, lo que hay de rumor de fascincación y enigma, o lo que puede haber de fuego y de ceniza.
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