|
Recordé las palabras de Leopoldo Fraschetti en un informe perspicaz y todavía pertinente [...] escrito tras la visita que el joven toscano y dos amigos suyos hicieron a la isla de los crímenes hace más de un siglo [...]. Primero les impresionó la belleza de Palermo y de sus jardines, la cortesía y la hospitalidad de la gente que iban conociendo. Luego empezaron a darse cuenta de lo que pasaba. [...] "Después de unas cuantas historias como éstas, todo aquel perfume de flores de naranjo y limonero se convirtió en olor a muerto."
PETER ROBB
Una barbacoa en un viejo molino reconvertido en residencia de un erudito puede sugerir tanto la historia del tenedor y de la etiqueta en la comida como la de las andanzas del mítico bandolero Salvatore Giuliano o la de los orígenes de la mafia rural. Una cena en el Charleston, el hotel más lujoso de Palermo, recuerda tanto la ascensión y caída de Michele Sindona, financiero del Vaticano, administrador de la Cosa Nostra y responsable de la «peor bancarrota de la historia de Italia», como la vida del príncipe Lampedusa y la génesis de su obra maestra El Gatopardo. Magistrados heroicos que acaban sus carreras como cadaveri eccelenti, asesinos acosados que se convierten en pentiti, pintores comunistas que viven en el centro del beau monde, fotógrafas comprometidas en la lucha contra la corrupción, condesas de vida airada, travestis llamados a declarar sobre los hábitos sexuales de los mafiosos, Maradona y los Giuliano, Leonardo Sciascia, y, por encima de todos ellos, la ubicua y poderosa figura de Giulio Andreottti, «el nombre que más se repetía en los cuentos entrelazados de las Mil y Una Noches de Italia». En Medianoche en Sicilia, Peter Robb condensa medio siglo de historia en un libro barroco e inclasificable, delicado y violento, lleno de horror y fascinación, como la mismo tierra que describe.
|